El otro día estaba platicando con mi mamá, cansados de discutir siempre y que nuestra casa pareciera una sala de debate; concordamos en tener una plática moderada y centralizada en no perder el orden.
Comenzamos a platicar sobre las discusiones que tenemos en la familia, sobre como siempre callamos negamos al otro para imponer nuestra opinión, tendemos a constantemente desmentir la opinión del otro asegurando que “Lo que yo digo es la verdad” como si uno tuviera la razón absoluta.
Gracias a esto, he estado leyendo sobre el saber y la verdad, la filosofía de Sócrates, Hegel y una tesis de Asimov… Ahora es cuando despertó mi conciencia.
Así que voy a explicarles lo que creo y porqué lo creo así.
Entonces, ¿Que es la verdad?…
La palabra verdad abarca desde la honestidad, la buena fe y la sinceridad humana en general, hasta el acuerdo de los conocimientos con las cosas que se afirman como realidades.
Como verán, en la historia, todos los conocimientos han sido adquiridos a través del Superorganismo Humano por medio de la experiencia, se ha encargado de demostrar la veracidad de sus conocimientos, en todas las épocas los humanos han creído saber y comprender el universo, siempre se ha demostrado que estaban equivocados y en realidad no sabían nada, lo cual me recuerda una cita arrogante e irónica.
El sabio Sócrates llega a poner en claro que saber que no se sabe nada es un signo de sabiduría, se dedica a fingir ignorancia, escuchar los pensamientos abstractos y la verdadera definición de los demás ”pensadores” pero él sabía de sobra que contaba con conocimientos superiores a los de esos pobres infelices. Planteaba una serie de preguntas (aparentemente propias de un ignorante) con las cuales conseguía que se perdieran en su diálogo de contradicciones y admitir que en realidad no sabían de lo que estaban hablando. Así que esto nos dice que nuestros conocimientos “modernos” son incorrectos y en realidad no sabemos nada.
El problema está en que la gente piensa que «correcto e incorrecto» «verdad y mentira» son categorías absolutas, que todo lo que no sea perfecta y completamente correcto es total y absolutamente incorrecto.
Pero no lo creo así, yo creo que correcto, incorrecto, verdad y mentira son conceptos borrosos y muy subjetivos, es independiente de cada individuo.
Y ese problema viene desde la educación, por ejemplo:
¿Cómo se escribe azúcar? a-z-ú-c-a-r. Eso es lo correcto. Cualquier otra cosa es incorrecta.
¿De qué color es el cielo? Azul. Es la única respuesta correcta.
El tener respuestas exactas y absolutamente correctas e incorrectas simplifica el trabajo y minimiza la necesidad de pensar lo que agrada a los profesores yobviamentea los alumnos.
Pero, desde mi punto de vista, a la hora de evaluar solo miden la capacidad de un alumno para memorizar en vez de su pensamiento, comprensión y raciocinio.
O sea; “Comprenderán cuanto admitan que correcto e incorrecto son categorías relativas. ” como dijo Asimov.
En una evaluación de ortografía: ¿Cómo se escribe azúcar? Supongamos que Juanito lo escribe p-q-z-z-a-f y Pepito lo escribe a-s-u-k-a-r. Los dos están equivocados, pero ¿No es evidente que Juanito está más equivocado que Pepito? Si lo vemos así, creo que se puede argumentar que la forma en que Pepito escribe la palabra es más cercana a la forma “correcta”.
O supongamos que escribo azúcar así: “s-a-c-a-r-o-s-a”, “c12-h22-O11” o “beta-D-fructofuranosil-(2->1)-alfa-D-glucopiranósido”. Está bien, estas formas de escribirlo están mamonasno son correctas, sin embargo, esto no significa que no sean verdad o que azúcar no se se pueda escribir de esa forma, pero estoy dando muestra de ciertos conocimientos sobre la materia, más allá de la ortografía convencional.
Ahora, digamos que la pregunta de la evaluación es: ¿De cuántas formas distintas se puede escribir azúcar? Explicarlas.
Como es normal, el alumno se atormentaría por tener que pensar bastante, pero en realidad tendría que dar algún ejemplo hasta dónde lograra llegar su conocimiento. Al igual que el profesor, quien deberá pensar mucho para intentar evaluar los conocimientos del alumno. Me imagino que ambosles daría pereza se sentirían ultrajados.
¿De qué color es el cielo? Supongamos que la respuesta de Jessica es “caracol”, y la de Stephanía “amarillo”, las dos se equivocan, pero hay que admitir que Jessica se encuentra más equivocada que Stephanía. Supongamos que yo digo “translúcido”, estaría en lo correcto?… o si dijera “incoloro”, estaría aún más correcto? La realidad es que el profesor sólo admitiría por respuesta el color “azul” como respuesta y no hace distinciones entre las distintas variables. ¿Eso no es poner límites innecesarios a la comprensión?
Entonces, cuando leo a Sócrates y Hegel; me dan a entender que lo que sabemos no es nada en comparación a la verdad, y que la verdad es absoluta.
Me pongo a Leer mas opiniones y pensamientos de gente y argumentan que la “verdad” de hoy en día es mentira absoluta del mañana, así que todo el conocimiento es incorrecto, repiten que en todas las épocas los científicos han creído que ya habían descifrado el universo y que siempre se han equivocado. Me irritan! Habitan un universo mental de correctos e incorrectos absolutos y se justifican con el pasado, que hoy se puede creer que la Tierra es esférica y que el siglo que viene se crea que es cúbica, al siguiente que es un icosaedro hueco, y al otro que tiene forma de dona.
¿Qué importa que antes hayan estado en lo incorrecto? Eso no es totalmente significativo de mentira y lo que debe de importarnos es la progresión.
La verdad no es absoluta, no hay correcto e incorrecto es simplemente como vemos nuestro entorno, son puntos de referencia en tiempo y espacio, la realidad es dinámica e infinitamente variable al igual que sus versiones de ella.
Es posible que hayamos llegado a un punto en el que el cerebro humano es simplemente incapaz de comprender los hechos y la realidad, estamos aferrados a un campo físico y limitado, lo que esté fuera de él es imposible, mentira, incorrecto, improbable…
Seguramente pensar tanto ha afectado y degenerado lo que pienso, lo que opino, pero algo sí tengo claro; la realidad depende del individuo.